Lisboa, Portugal
Según un balance actualizado este jueves por los servicios de socorro, al menos 17 personas perdieron la vida en el choque y 21 resultaron lesionadas, 11 de ellas extranjeras: dos españoles, dos alemanes, una francesa, un italiano, un suizo, un canadiense, un coreano, un marroquí y un caboverdiano.
Inicialmente se habían reportado 15 fallecidos, pero dos de los heridos murieron durante la noche, según la jefa de protección civil, Margarida Castro.
La justicia portuguesa anunció la apertura de una investigación sobre el accidente, del que de momento se desconocen sus causas.
Imágenes difundidas en redes sociales mostraban, entre una nube de humo, el vagón totalmente destrozado contra una pared, después de no haber tomado aparentemente la curva al final de la calle por la que circulaba. Los transeúntes miraban horrorizados.
Ante la tragedia, el gobierno portugués decretó un jornada de luto nacional para este jueves en conmemoración a los fallecidos, cuyas identidades dará a conocer próximamente la fiscalía.
Un importante dispositivo montado por los bomberos, la policía y los servicios de emergencia médica trabajó durante la noche alrededor del vagón destrozado, que quedó volcado contra una pared en la empinada pendiente por la que circulaba a diario.
Los servicios de socorro indicaron además que los otros tres funiculares de la capital fueron detenidos para verificar su seguridad.
Una testigo del accidente declaró a la cadena SIC que había visto el vehículo descender “a toda velocidad” y que este “chocó contra un edificio con una fuerza brutal y se derrumbó como una caja de cartón”.
El alcalde de Lisboa, Carlos Moedas, calificó el descarrilamiento como “una tragedia” que su ciudad “nunca había visto”.
Una declaración de la oficina del primer ministro portugués, Luis Montenegro, afirmó que los hechos han “causado dolor a las familias y consternación al país”, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expresó sus condolencias a las familias.
– “Se respetó” el protocolo –
Este vehículo, con capacidad para unos cuarenta pasajeros, es un medio de transporte muy apreciado por los numerosos turistas que visitan la capital portuguesa.
El operador del transporte público de Lisboa afirmó que había cumplido con “todos los protocolos de mantenimiento”.
“Se respetó todo escrupulosamente”, declaró Pedro Bogas, director de Lisboa Carris, en el lugar del accidente, y añadió que una empresa externa ha realizado el mantenimiento de los funiculares durante los últimos 14 años.
Su revisión general se lleva a cabo cada cuatro años y la última se realizó en 2022, según Carris. El mantenimiento intermedio se hace cada dos años y se completó en 2024.
Antonio Javier, un turista español de 44 años, declaró a la AFP que su familia se sintió “un poco aliviada” por no haber tomado el funicular debido a que la fila era demasiado larga.
Tanto los turistas como los residentes utilizan los funiculares de Lisboa para subir y bajar las empinadas colinas de la capital.
El vagón amarillo de forma cuadrada se considera un ícono de la ciudad y es una imagen habitual en los souvenirs de las tiendas de regalos de Lisboa.
Según la página web de los Monumentos Nacionales, fue construido por el ingeniero franco-portugués Raoul Mesnier du Ponsard e inaugurado en 1885. Fue electrificado en 1915.
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© Agence France-Presse








La empresa responsable del mantenimiento de los ascensores y funiculares de Carris en Lisboa es Main (MNTC – Serviços Técnicos de Engenharia), contratada de forma externa por Carris (operadora municipal de transporte de Lisboa) desde hace varios años.
Trabajadores y sindicatos han criticado en varios medios deficiencias en el mantenimiento tras la externalización, respecto a cuando era realizado internamente por el personal de Carris
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