Brasilia, Brasil

Después de las lluvias que provocaron inundaciones devastadoras el mes pasado en el sur de Brasil, esa región y refugios ambientales como la Amazonía o el Pantanal deberán enfrentar una “severa” sequía, advirtió este miércoles la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.

“Lo que estamos viendo con las lluvias lo vamos a ver con la sequía, probablemente en la Amazonía y el Pantanal”, dijo Silva durante una rueda de prensa en el palacio presidencial de Planalto en Brasilia.

La ministra explicó que una “mezcla” de fenómenos naturales como El Niño y La Niña y la “potencialización del cambio climático” están provocando esos eventos extremos también en la Caatinga (región semiárida del noreste), y en el sureño estado de Rio Grande do Sul, que vive el peor desastre climático en su historia.

“La Caatinga ya vive momentos de sequía severa y en Rio Grande do Sul vamos a tener sequía severa”, añadió Silva, responsable también por las políticas del gobierno brasileño contra el cambio climático.

La ministra participó de un evento con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en el que se firmaron una batería de acuerdos, incluyendo un pacto con los gobiernos de los estados que abarcan la Amazonía y Pantanal para prevenir y combatir incendios.

Como consecuencia de la sequía, la selva amazónica y el mayor humedal tropical del mundo van a sufrir nuevos incendios, advirtió Silva. Brasil registró un récord de incendios forestales de enero a abril, con más de 17.000 identificados, según cifras oficiales.

Tras el regreso de Lula al poder en enero de 2023, Silva, una reconocida activista ambiental, retomó las riendas del ministerio que ocupó durante gran parte de los dos primeros gobiernos del líder izquierdista (2003-2010).

Desde entonces se ha enfocado en revertir las políticas del exmandatario ultraderechista Jair Bolsonaro (2019-2022), especialmente con la meta de alcanzar la deforestación cero en 2030.

Mientras la tala se redujo a la mitad en 2023 en la Amazonía, la mayor selva tropical del planeta, en el Cerrado, una sabana que se extiende por 11 estados del centro al noreste de Brasil, aumentó en 43,6% en el mismo periodo.

Marina Silva reveló que entre enero y mayo de este año la deforestación en el Cerrado se redujo 12,9%, pero acotó que aún no es una tendencia definida.

“Es temprano para decir que eso es una inflexión duradera y constante en la curva”, afirmó.

A diferencia de la Amazonía, la tala es permitida bajo condiciones en el Cerrado, pero la ministra dijo que el gobierno apela a la conservación porque la “remoción de la cobertura vegetal está llevando a daños ambientales severos como la reducción del caudal de los ríos”, así como perjuicios económicos.

rsr/ll/mel

© Agence France-Presse

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